ATONÍA Y EPILEPSIA



Las "terceras" de ABC son, por lo general fuente de saber y delicia para leer. El escritor Iñaki Ezquerra, hace poco tiempo, se apoyó como sillar definitivo para su artículo en un precioso poema, muy desconocido, del poeta extremeño Santiago Castelo:

 "A veces tengo miedo. No sabría 
decir de qué. Pero es un miedo ciego.
Miedo a la soledad, a la agonía,
miedo a perder mi parte de alegría
y a dudar de un cariño que no niego...
Tengo miedo, Señor. Y ya es de día"

Poema, como Iñaki resalta muy bien, para ahuyentar para siempre el miedo. Miedo a morir y miedo a vivir porque "...ya es de día ", y, por tanto hora de vivir o morir sin miedo.

León Felipe escribió otro inmortal poema, acaso explicación del anterior o viceversa y justificación de la ausencia de miedo porque él sabía todos los cuentos:

"Yo no sé muchas cosas, es verdad.
digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
 Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
 pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos."

Sumando el alma de ambos poemas se llega a la plenitud de una verdad. Una verdad que no es la verdad de todos, pero es una verdad de alguien....y cada cual tiene la suya que es lo que al individuo importa.
De lo contrario, no estaría en vigor desde milenios la feroz maldición bíblica: "porque no eres frío ni caliente estoy a punto de vomitarte".


Caretas Griegas.
Fuera miedos. Fuera otras verdades. Que cada uno se queme en la suya, en su verdad, porque la verdad no hace libre. La verdad hiere siempre...hasta que cada cual acepta su propia verdad, incluyendo sus consecuencias.

¿Es posible pensar así ? ¿cada uno tiene su verdad y debe obrar y guiarse solo por ella?. ¿Es superior la verdad de cada uno a la verdad asumida por todos de modo colectivo?.

Es sin duda un dilema. Las verdades individuales separan, la verdad colectiva tiende a unir, si de modo colectivo se ha aceptado..., ¿pero es la auténtica verdad?.

Ya se sabe, el equilibrio es la equidistancia entre los extremos: atonía y epilepsia.

Entre tantas aristas en inmensos extremos, los romanos nos legaron pax y pontifex (paz y puentes entre diversos y lejanos extremos y peligrosas orillas), lengua, arte, calzadas, leyes, ocio, circo...desde Fisterrae a Palmira; desde Túnez al Rin y....más allá, después de la conquista, la ciudadanía romana....
En los extremos de aquel gran imperio (antes de su pax y pontifex), había ATONÍA y EPILEPSIA, como en todas las distantes tribus o familias no vertebradas.
Ellos, los romanos, conquistando, aportando, uniendo, legislando...impusieron su verdad. La verdad colectiva para todo el imperio.
La verdad romana es el legado colectivo greco-romano-cristiano al que de modo singular venimos llamando Occidente....¿Por cuánto tiempo más ?

Mar Mediterráneo

Dice la R.A.E:

ATONÍA: falta de tono. Sin pulso estable....
EPILEPSIA: impulso eléctrico neural excesivo, descompasado y sin control.

En su centro, equidistante de ambos extremos se sitúa el equilibrio. ¿Es esa la verdad?, o solo se trata de un principio físico...porque si es así, nos inundará el miedo.